Un mensaje de la Resurrección para nuestros días

Por Cesar Carhuachín

Hoy les comparto una interpretación de la Resurrección para nuestros días basado en Lucas 23,55-56 y 24,1-12. Esta interpretación considera algunos de los temas sociales que vivimos actualmente en las Iglesias y la sociedad en los EUA y en América Latina.

Hoy, la Resurrección significa que debemos creer y trabajar por la vida en oposición a dejar que la muerte nos destruya. El poder de la vida significa proveer servicios de salud para todos. Significa tener acceso a una buena alimentación para todos, y especialmente para los infantes. Significa recibir un sueldo justo que permita vivir decentemente, con buena alimentación. Resurrección es que los que sufren hambre sean saciados; que los desempleados tengan un trabajo digno y que los abandonados por el sistema de salud sean tratados con justicia, que sean atendidos. Resurrección es salir del sistema de muerte al sistema de vida plena.

Segundo, hoy, la Resurrección significa que debemos hacer justicia a las personas que han sido marginadas en la Iglesia y la sociedad, a causa de su género, u otra cosa. Tristemente hoy en pleno siglo XXI todavía se margina a las mujeres de los cargos eclesiásticos, por el simple hecho de ser mujeres. Resurrección significa que las marginadas sean recibidas con pleno derecho e igualdad dentro de la Iglesia. Resurrección significa que ninguna persona sea marginada del servicio eclesiástico a causa de su género. Resurrección es volvernos de la discriminación social y religiosa por causa de género a un trato inclusivo, justo y equitativo para cada persona.

Tercero, la Resurrección significa que debemos proteger a la tierra de la explotación indiscriminada de parte de empresas usureras, que para conseguir la mayor ganancia no reparan en dañar al medio ambiente y a las poblaciones indígenas. Resurrección es que los pueblos indígenas sean respetados y protegidos en su medio ambiente. Resurrección es limpiar y proteger los ríos y mares de toda contaminación que destruye la vida. Resurrección es limitar con leyes la explotación indiscriminada de los recursos naturales. Resurrección es cambiar las políticas de muerte que destruyen la naturaleza a otras políticas que defienden y protegen el medio ambiente.

Cuarto, la Resurrección significa que debemos trabajar por la paz en nuestra nación, porque la vida va de la mano con la paz, así como la violencia va de la mano con la muerte. Una paz que no solo es finalización de conflictos armados, sino también reconciliación entre enemigos sociales, enemigos políticos, enemigos familiares, enemigos laborales, etc. La paz y la buena vida se opone a la violencia y la muerte. La Resurrección es volvernos de ese espiral de violencia en el que vivimos al camino de la reconciliación y la paz social.

Y, quinto, la Resurrección significa que debemos confiar en que los científicos encontrarán una solución para la pandemia del Coronavirus que está destruyendo miles de vidas. El Coronavirus es fuerte, pero Dios que da sabiduría a la ciencia es más fuerte aún. Confiar en Dios no significa ser irresponsable y dejar de lado los cuidados requeridos en tiempos de pandemia. Confiar en Dios es seguir todas las directrices dadas para no contagiarnos y no contagiar a otros. La confianza en Dios va de la mano con el seguimiento a las directrices de la comunidad científica.

La Resurrección siempre es Esperanza en el Dios de la vida y misericordia. La Resurrección es Fe en la promesa de bien que Dios tiene para la humanidad, y esta es: “Que Dios quiere la vida para todos”. La Resurrección es Amor a los demás expresado en solidaridad y justicia. En nuestro mundo, debemos promover el amor y la justicia al mismo tiempo, porque el amor y la justicia son dos caras de la misma moneda. Hoy estamos llamados a compartir el gran amor de Dios con todos, sin ninguna discriminación para la gloria de Dios.

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