Los tres peligros colaterales de la pandemia

 Por: Mario E. Fumero

Todos estamos alarmados por la extensión y crecimiento de la pandemia del coronavirus, sin embargo, existen otras amenazas laterales y peores que la pandemia, y las cuales tenemos que tomar en cuenta en estos momentos de cuarentena para afrontarla.

La primera de ellas es la escasez de dinero circulante para suplir las necesidades de muchos hogares, y el peligro de que el dinero también esté contaminado con ese virus, que según parece, se transmite a través del contacto con la mano, o por el aire, al estar cerca de una persona infectada. Es por eso que se recomienda el uso de dinero plástico para prevenir un posible contagio por contacto, además, está el peligro de que los cajeros automáticos al ser tocados por una persona infectada, puedan estar contaminado con el virus, lo que requiere usarlos con suma precaución. Lo ideal hubiera sido que antes de que surgiera la pandemia, tuviéramos una reserva estratégica de efectivo en nuestros hogares, para enfrentar cualquier crisis. Este riesgo, que es posible que exista, puede crear las condiciones para que en el futuro el dinero circulante sea sustituido por el dinero virtual, algo lógicamente viable y justificable frente a las circunstancias existentes y lo cual es proféticamente predicho.

El segundo peligro colateral es el daño psicológico que puede producir el encierro de las personas durante tanto tiempo, principalmente cuando no están preparadas emocionalmente para ello y su fe cristiana es débil y poco bíblica, ya que al tener que soportar un enclaustramiento tan largo les puede llevar a la depresión, e incluso en su desesperación acudir al suicidio como ha ocurrido en España e Italia. Es por ello que se debe evitar no ver todas las noticias que se difunden por los medios de comunicación y las redes sociales, las cuales algunas veces desinforman y en vez de dar ánimo, alienta la desesperanza mediante la desinformación.

Los tres peligros colaterales de la pandemia

Este otro peligro de esta pandemia es la crisis económica que se avecina, la cual originará en las grandes potencias una recesión que repercutirá gravemente en los países del tercer mundo, como dicen algunos expertos que “cuando la economía norteamericana tiene crisis, la nuestra tendrá pulmonía” e indudablemente será una realidad que hará que muchos puestos de trabajo se pierdan, aumente el hambre, produciendo una convulsión social frente a la cual los gobiernos adoptarán medidas radicales que podrían ser peor que la pandemia. Al fin y al cabo, toda crisis de salud o natural termina politizándose y quizás sea la política vernácula una plaga peor que el coronavirus.

Los medios de comunicación tenemos que llamar a la calma, evitar noticias alarmantes y alentar a las personas a actuar con prudencia, evitando la desesperación y la ansiedad. Aquí desempeñan un papel muy importante las iglesias y los pastores, que frente a los últimos tiempos que vivimos, debe preparar el pueblo de Dios para que como dice San Pablo a los Efesios “estén dispuestos a tomar toda la armadura de Dios para resistir en el día malo, sabiendo que cuando haya acabado todo, estaremos firmes”, Efesios 6:13. No negamos que vivimos tiempos proféticos, apocalípticos, pero no por ello debemos de perder la esperanza de que saldremos vencedores si actuamos con prudencia. Debemos de hacer realidad aquel dicho que dice “a malos tiempos, buena cara”.

mariofumero@hotmail.com
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