¡Desesperación!

“Cuando un hombre está desesperado significa que aún cree en algo”: Dimitri Shostakovich. Cuando se pierde la esperanza y se posiciona en un estado de ánimo negativo, resultado quizá de algo no deseado como la enfermedad, pérdida, produce angustia y dolor, generando un sufrimiento mental e incluso tristeza.

Los resultados de la desesperación se evidencian con el aislamiento, se evitan relaciones cercanas, de igual forma el cansancio, estrés, fatiga y ansiedad, la cual se expresa en la apatía y la falta de sueño; pero no es tiempo de dejarse llevar por el abandono, rechazo, culpa y vergüenza, sabiendo que toda circunstancia como la pandemia es temporal. Nadie está exento de la desesperación, el profeta Elías estuvo desesperado en un momento de su vida.

“Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy mejor que mis padres”:i Reyes 19:4 RVR6o.

Es probable que en este momento esté pasando una circunstancia muy difícil y sienta que está en un pozo profundo, no se ve la luz brillar, los pensamientos negativos afloran, el desengaño, burla, rechazo, culpa, se vuelven un bar de ensalada los sentimientos; pero este es el tiempo oportuno para saber que en Dios hay respuesta.

“Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos”: Salmo 4o:1-2. RVR6o. Tres verdades prácticas y efectivas en medio de toda situación son la necesidad de orar, creer y vivir una comunión con Dios. “Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes”: Salmo 40:17 RVR6o. “La desesperación duplica nuestras energías”: John Ray. La salud está en sus manos y segura en Dios.

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