Impotencia sexual masculina

La disfunción eréctil afecta actualmente a un 8% de los hombres de 20 a 29 años y a un 11% a los de 30 a 39 años

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Han pasado ya seis meses en los que sus encuentros íntimos no son lo que eran antes, pero esa noche fue la peor de todas, él no pudo mantener la erección de su pene en el vigor que se necesita para llegar al coito.

La pasión no pudo ser consumada y por sus mentes pasan muchas dudas…

“Qué pena contigo”, le dijo él, avergonzado y sintiéndose ridículo. Ella le respondió “que no se preocupara”.

Así como esta historia, hay bastantes parejas que sufren de este tipo de situaciones, lo cual genera estrés al momento de la intimidad.

Según estadísticas de especialistas en el área, los varones, después de los 40 años, sufren en un 50% algún grado de disfunción eréctil. No obstante, apenas el 9% de estos pacientes recibe tratamiento.

Nos afecta a todos

La impotencia sexual masculina o disfunción eréctil es la incapacidad persistente para conseguir o mantener una erección que permita una relación sexual satisfactoria.

“Definimos a la erección como un reflejo neurovascular, en respuesta a un estímulo erótico en un entorno androgénico.

Puede originarse por:

-Causas psicológicas. Donde el pene no presenta ninguna alteración física, sin embargo, enfermedades como la ansiedad, la depresión, los problemas con la pareja e incluso el estrés pueden afectar al acto sexual.

-Causas vasculares. Cuando el pene no puede acumular la sangre necesaria para que se dé una erección, generalmente porque no llega en suficiente cantidad.

Fumar, la hipertensión arterial, la diabetes, algunas enfermedades cardiacas y aumento en los niveles de colesterol en sangre pueden provocar trastornos vasculares que dificulten la erección.

-Causas neurológicas. Se producen cuando existen problemas en la transmisión de órdenes que el cerebro y la médula espinal envían al pene, a través de los nervios erectores.

-Causas farmacológicas. Existen varios medicamentos que tienen como efecto secundario disminuir la capacidad de tener una erección.

Entre ellos hay algunos fármacos para tratar la hipertensión, las enfermedades cardiacas y los trastornos psiquiátricos.

¿Cómo se diagnostica?

Un urólogo experto en medicina sexual puede diagnosticar y tratar una disfunción eréctil con muy pocas pruebas. “El diagnóstico y el tratamiento deben ser individualizados, es decir, personalizados para cada paciente y su pareja.

“Una buena historia clínica (entrevista) es la piedra angular del diagnóstico. Además nos permite valorar la repercusión psicológica que la impotencia produce sobre el paciente y su pareja”, indicó.

La elección de los tratamientos contra la impotencia o disfunción eréctil que han de seguirse debería ir de menos a más invasivo.

Primero, el abandono de drogas; segundo, psicoterapia y modificación de comportamientos; luego, aparatos de vacío o fármacos; y, por último, cirugía.

El papel de la mujer

La mujer cuya pareja sufra una disfunción eréctil también debe colaborar en el proceso de superación. Entre otras cosas, es aconsejable:

El juego previo apasionado, ya que provoca casi siempre una respuesta eréctil en el pene del varón. Asimismo, que le apoye siempre resolviendo los problemas que se puedan tener acumulados antes y después del diagnóstico.

La principal medida que los hombres deben tener en cuenta para evitar la aparición de la disfunción eréctil es la modificación del estilo de vida para evitar cualquier hábito que repercuta negativamente en las arterias y las venas, como fumar, el consumo de alcohol y grasas saturadas, la vida sedentaria y el estrés.

Controle los factores de riesgo ante este caso de salud

Cada vez es más frecuente encontrar pacientes con problemas de disfunción a edades mucho más tempranas.
Un 25% de la población mundial para el 2025 va a tener este padecimiento.

Esto afectará muchas cosas en la relación, por eso es necesario combatir la obesidad, sedentarismo
y tabaquismo.

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