LEGALIZANDO LO ILÓGICO

 

En la vida humana hay muchas conductas que, siendo anormales, se pueden tolerar y aceptar como un derecho del individuo para hacer de su vida lo que le plazca. Uno de esas conductas anormales es dejar que cada cual haga con su vida sexual lo que le dé la gana, pudiendo tener relaciones fuera del patrón bíblico establecido por Dios. Desde épocas rebotas en la historia de la humanidad, ha habido atracción de las personas de un mismo sexo, y con ello relaciones homosexuales.  Tales hechos lo encontramos incluso en la Biblia, en los albores del Génesis. La homosexualidad o las inclinaciones sexuales indebida aparecen por primera vez mencionadas en los textos sagrados cuando ocurrió la destrucción de Sodoma y Gomorra, aunque es posible que antes, cuando Noé construyo el arca, este tipo de conducta existiera, con otras muchas formas de depravación, lo cual produjo la ira de Dios.

No podemos ni debemos discriminar a ninguna persona que tenga inclinaciones o preferencias sexuales diferentes a las nuestras, ya que, en su libre albedrío, tiene el derecho de escoger con quien acostarse, y hacer de su vida sexual lo que le dé la gana. Siempre ha existido la homosexualidad, el bestialismo, el masoquismo, el incesto, y la pederastia. Todas estas conductas, que antiguamente la psiquiatría consideraba anormales, lentamente la tolerancia social y la filosofía liberal lo ha ido colocando como un comportamiento aceptable, y llegando en algunos casos al extremo de reconocerlo legalmente como normal y legítimo, así lo decidió recientemente Costa Rica, el primer país de Latinoamérica que legaliza el matrimonio gay, por lo que lo ilógico y anormal, se convierte en legal e institucional.

Siempre ha habido hombres que se acuesta con hombres, y mujeres que se acuesta con mujeres, y para que esto se haga, no se necesitan leyes, ni persecución, ni discriminación, ya que todo ello se hace en privado y pertenece a la vida reservada e íntima de las personas, y nadie tiene derecho a invadir su privacidad. Sin embargo, no satisfecho con su libertad de acción, estos grupos luchan por desplazar la familia tradicional e imponer sus inclinaciones y derechos sobre los demás llevando sus pretensiones a un plano jurídico, y hoy vemos con tristeza como Costa Rica avala el matrimonio gay como un derecho social y no como un deseo personal.

Legislar contra conductas impropias es riesgoso, porque le abre la puerta a que otras muchas actitudes anormales y aberrantes se den en el futuro, y actos que hoy son delitos, se conviertan en conducta normales. Existen muchas aberraciones sexuales y mentales que podrían terminar legalizadas por el camino que vamos. Por ejemplo, ¿qué tal el que un hombre, al cambiarse de sexo, desea registrarse como un caballo o un perro? ¿Qué tal si un pedófilo, solicite el derecho de acostarse con los niños, si éstos están de acuerdo, y se enamora de él? ¿Qué tal si el día de mañana, una mujer desea casarse con su perro y tener una boda legal?  Esto no es una utopía, ya está ocurriendo en algunos países del mundo. Es sabido que en Australia, Paquistán, Canadá etc. una persona puede inscribirse en el registro de las personas estableciendo que tiene un sexo neutro, y muchos gobiernos lo están aceptando, pese a que tal conducta atenta con las normas científica de la biología y la ciencia, la cual refuta drásticamente este estado neutral, porque genética y biológicamente se nace genéticamente hombre o mujer, pero aunque se modifique su aspecto físico con hormonas, cirugía y tratamientos, en su ADN seguirá siendo el sexo que se determinó al nacer, hasta la muerte.

¿Adónde iremos a parar en un mundo semejante a Sodoma y Gomorra? La ideología del genero se impondrá, y los que no la apoyen y acepten sufrirán discriminación, persecución y hasta prisión y multa.

mariofumero@hotmail.com

http://www.contralaapostasia.com

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *