Lutero y la pandemia

En esta oportunidad vamos a reflexionar sobre el reformador alemán Martín Lutero y la peste de 1527 en Wittenberg. El próximo mes reflexionaremos sobre Calvino y la pandemia.

 

A modo de introducción tenemos que decir que, la pandemia de la peste negra que azotó a Europa en los años 1348 a 1352, fue provocada por las pulgas de las ratas que llegaban de Asia a Europa y picaban a los humanos transmitiendo la bacteria (yesenia pestis). Pero, la falta de limpieza dentro y fuera de las casas, la condición hospitalaria y la situación pre-científica de la medicina contribuyeron a la mortandad de la peste, que tuvo rebrotes durante 200 años más, incluyendo la peste en Wittenberg en 1527 y en otros lugares como Silesia (en Polonia). Los pastores y los líderes de la Iglesia en Silesia se preguntaban si era adecuado para un cristiano huir de una peste mortal. A ellos les escribe Lutero dándole estos consejos:

 

Primero, ninguna persona debe huir de una plaga mortal, si es que tiene cargos públicos y entonces tiene responsabilidad con su pueblo, o si tiene cargos religiosos y entonces tiene responsabilidad con su congregación, o si tiene hijos que cuidar, o si tiene padres que cuidar, etc. Si uno tiene una responsabilidad natural o social, debe cumplirla por amor a los demás y porque tiene en fe en Dios. Sin embargo, si puede poner un sustituto para que cubra sus tareas, y si lo él lo supervisa, entonces una persona podría irse de un lugar con plagas, sin cometer pecado. La libertad cristiana lleva a asumir las responsabilidades con amor y fe.

 

Segundo, hay que limpiar y fumigar las casas, tomar las medicinas respectivas, evitar el contacto con las personas si no es necesario para cuidarse y cuidar a los demás. Lutero destaca que la población misma puede hacer la diferencia para evitar que peste se extienda. Si bien hay responsabilidades que tiene el Estado, también las familias y los individuos la tienen y deben de cumplirlas para evitar que los demás se contagien y salvar así vidas. Él censura duramente a quienes son temerarios e irresponsables, que no se cuidan ni cuidan a los demás. Él dice que ellos son responsables de las personas a quienes contagian y pecan contra Dios.

 

Tercero, el Estado debe de proveer buenos hospitales para los enfermos, para evitar que las casas de las familias se conviertan en hospitales. Él dice que el Estado debe costear eso, con donaciones de individuos capaces de hacer. Es decir, Lutero señala la responsabilidad social del Estado por el cuidado de la salud de la población. Sin embargo, él dice también, que si el Estado es incapaz de cumplir con esta función, entonces los cristianos deben ser generosos y atender y cuidar a sus enfermos en sus casas. No hay que abandonar a los enfermos afirma Lutero.

 

Cuarto, aquellos que fueron contagiados y se han recuperado ya, estos deben de atender y cuidar a los nuevos enfermos y evitar estar en contacto innecesariamente con los demás. Lutero enseña la cumplir con la ley evangélica de tratar a los demás como uno quisiera que los demás lo traten a uno. Si uno fue socorrido, cuidado y sanado por otros, entonces uno debería de hacer lo mismo con los demás cuando ellos estén en la misma situación.

 

Quinto, hay que cuidarse de aquellos pillos que se aprovechan del temor y la desesperación por la enfermedad y engañan con polvos mágicos y medicamente falsos. Antes bien, él enseña que hay que tomar las medidas necesarias como las mencionadas arriba.

 

Sexto, Lutero dice que hay que orar por los enfermos y por quienes están atendiéndolos, hay que reflexionar sobre nuestra vida cristiana (en caso que tengamos que morir), hay que hacer las paces con los demás, porque nunca sabemos si nos tocará a nosotros sufrir la peste.

 

Lutero dijo otras cosas más, pero el espacio es limitado. A nosotros hoy nos queda pensar en el Covid-19 y aplicar estas enseñanzas a nuestra vida, hogar, iglesia y sociedad.

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