Proponer o Demandar

Por Noé Reyes

Existen dos tipos de personas los proponentes y los demandantes.  Los demandantes poseen ciertas características en su personalidad; no ofrecen, sino que piden, van por la vida siempre esperando recibir algo sin ofrecer nada y cuando aportan algo exigen mucho y hablan de lo que hacen. No están acostumbrados a ser ofertantes.

Este tipo de personas son los que ven los toros desde la barrera, en cualquier lugar donde se encuentran son los que ven a otros trabajar en su casa, en la comunidad, o en la iglesia y ellos no participan. Son los que siempre pierden la oportunidad de ser protagonistas de la vida. Las personas demandantes las vemos en todos los entornos. En la vida espiritual buscan a Dios cuando tienen un problema, cuando necesitan algo, cuando van mal las cosas. Son los que llegan a la casa del Señor a pedir favores y milagros en vez de llegar con alegría y gozo a ofrecer alabanza, servicio y finanzas para que el evangelio siga. Son los empresarios y comerciantes que esperan hacer crecer su negocio sin invertir, sin capacitarse, ni comprar equipos, sin hacer publicidad y sin mercadear su producto.  El demandante solo espera, quiere ver logros, pero sin esforzarse, sin trabajar, sin buscar la excelencia y sin caminar la milla extra. Quiere prosperar con la ayuda divina, pero sin ser diligente y no le gusta la instrucción y cree que nació aprendido.  No avanza por qué no hace cambios ni se compromete con el mismo a capacitarse para estar mejor.

Las personas proponentes son las que tienen siempre algo que ofrecer, sus finanzas, sus talentos y capacidades. Las que expresan palabras de ánimo a otros, ofrecen soluciones, son dadivosos, ayudan al prójimo, sirven al necesitado, no buscan lo suyo, son solidarios, trabajan en equipo, son personas seguras de sí mismo, de lo que Dios les ha dado y les dará, trabajan en el reino de Dios; hacen la obra.

Están alegres, son optimistas, viven prósperos, tienen sueños, realizan proyectos, son innovadores.

Participan y se gozan de lo que otros hacen, no imitan, son los que siempre están aprendiendo para ayudar a crecer a otros. Los proponentes son protagonistas, se comprometen y cumplen. Donde están son de bendición. El señor Jesús donde llegaba siempre ofrecía vida en abundancia.   Hagamos la diferencia seamos personas proponentes.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *