¡Sin aliento!

Por José María Leiva Leiva

Entre los poemas recibidos en los últimos días, hay dos (cada uno en su estilo y por diferentes circunstancias) que me conmovieron profundamente. Uno publicado en el canal: Vástago by Soniamarie en tributo a George Floyd, el afroestadounidense muerto bajo custodia policial en Minneapolis el pasado 25 de mayo. Abominable crimen del que el actor y cantante Will Smith, señaló: “El racismo no está empeorando, solo es que ahora se está grabando».

Ello, para hacer alusión a cómo las cámaras de los móviles permiten hoy en día grabar la violencia policial contra los afroamericanos en Estados Unidos. Los créditos descansan esta vez en una viandante de nombre Darnella Frazier, la joven de 17 años que grabó con su celular la grotesca escena en la que Floyd, esposado y desarmado, quedaba inconsciente bajo la presión de la rodilla del oficial de policía que lo había detenido, por el supuesto delito de intentar pagar en una tienda con un billete falso de 20 dólares.

El poema, bajo la autoría de Soniamarie Lugo Surce, dice así: “¡No te mezcles! No te mezcles con el negro, no te mezcles con el blanco. No te mezcles con el indio, ese que está a tu lado. No te mezcles con tus hijos, no te mezcles con tus primos. No te mezcles con tu padre, ni tampoco con tu madre. No te mezcles con tu abuela porque te mancha la sangre. ¡Sangre!, no había sangre, pero sí faltaba el aire. Aire que tú pusiste en tus pulmones, pero con insensibilidad quitaste. ¡Puro! ¿Quién es puro? ¿De qué color es tu sangre? ¿De qué color son tus huesos?”.

“¿O acaso no sabes que cuando mueras serás igual de negro que la mancha que tienes en tu rodilla por matar un negro? ¿Cómo te has vuelto tan insensible? ¿Cómo es posible? ¿Cómo es posible ver y no hacer? Me duele el abuso, me duele la muerte, me duele la injusticia, pero más me duele el acto de ceguera de quien ve y no hace. De quien protege la muerte como si fuera el dueño. De quien decide cuándo se acaba la vida, mientras escucha gritos diciendo ¡no lo hagas, no puedo respirar!”.

“Verifica su pulso, por favor ya no más. Un día te lo dije ¡basta ya! Basta ya por todas las almas que en silencio gritan desesperadas al ver la realidad. ¡Basta ya! por todos los que viven callando solo por no pelear. Basta ya por todos los cansados y desesperanzados. Basta ya por los que han salido rotos en sufrimiento sin poder hablar. Basta ya por todos aquellos que pidieron hablar, y solo recibieron que se les quitara el aire para respirar. Basta ya por aquellos que hoy heridos aún siguen caminando buscando dónde sanar. Basta ya por aquellos que mataron y no les dieron ninguna oportunidad. Oportunidad que te dieron a ti y no la supiste aprovechar. Al contrario, te aprovechaste del poder, te aprovechaste de la ley, te aprovechaste de la fuerza, te aprovechaste del color, te aprovechaste de tu propia capacidad para decidir qué es lo mejor”.

“No te mezcles con ellos le decían a aquel niño blanco, cuando veía al negro. Pero, acaso nunca te dijeron que en aquellos tiempos nada hubiera estado blanco si no fuera por ellos. ¿Qué te pasa? Te aseguro algo, ese negro está mejor que tú y que yo y ya no sufre más tu ignorancia, tu abuso y tu falta de tolerancia. Pero algo te digo, haz manchado tu supuesta raza con el color negro. Negro era él por fuera y tú por dentro. Negra soy yo y con orgullo lo llevo. Negra es la mancha que me distingue de aquel que nunca le dijeron que no hay raza pura, que todo era un juego”.

“No te mezcles. No te mezcles con quien te dice que somos diferentes, no te mezcles con la injusticia, no te mezcles con la crítica, no te mezcles con el abuso, no te mezcles con la ignorancia, no te mezcles con la falta de tolerancia. No te mezcles con quien mancha lo suyo por sentirse importante, no te mezcles con quien maltrata utilizando de excusa tu mala conducta. No te mezcles, ni tampoco te dejes llevar por quienes critican desde su casa sentados sin hacer nada, diciendo que luchar no es lo correcto. ¿O acaso tú crees que las grandes victorias, erradicaciones y cambios han venido de solo mirar?”.

“No mi gente, dejémonos de tanta falsedad, los cambios vienen después de una gran revolución, lamentablemente tienen que dejarse sentir el miedo, la furia y la fuerza, la guerra para que tu reacciones y cambies ya. Malo eres tú que apoyas la injusticia, pero no hacen nada, nada. Tu acto de no hacer nada mató al negro, y ese negro tiene nombre. Descansa en paz George Floyd”. Concluyo, con estas frases de solidaridad: “En un mundo de blancos, el negro es el blanco perfecto. ¡No al racismo!”. Anónimo. “Las guerras continuarán existiendo mientras el color de la piel sea más importante que el de los ojos”. Bob Marley. “El racismo no es más que la soberbia de un ser evidentemente inferior”. Anónimo.

“Lo que los racistas no saben es que su sombra es negra”. Anónimo. Y su corazón también, le agrego yo. “…Y la mirada como el alma no tiene color, ni sexo, ni nacionalidad”. Anónimo. “Repudio el racismo, porque lo veo como algo barbárico, ya venga de un hombre negro o un hombre blanco”. Nelson Mandela. Y una última perla: “El racismo, la xenofobia y la discriminación injusta han dado lugar a la esclavitud, cuando los seres humanos se han comprado y vendido y es propiedad y marca semejantes como si fueran tantas bestias de carga”. Desmond Tutu.

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